El interés del creador, o más bien del cliente, es conocer si su mensaje ha llegado a un amplio sector, ha sido entendido o ha interesado. Si hablamos del diseño y creación de un anuncio publicitario o del diseño web, tendremos diferentes respuestas para cada uno.

Diseño publicitario
El diseño publicitario requiere de un tipo de lenguaje, el diseño web otro. Esto ya lo hemos tratado en artículos anteriores. Lo que hoy vamos a repasar es el nivel de efectividad, tanto en la publicidad como en la creación web.
Sí que se reconoce en ambos una forma de comunicación visual. En esta comunicación visual es donde se trabaja para saber qué canales pueden ser los más efectivos con determinado público.
En diferentes etapas del diseño se hacen pruebas con grupos de muestra elegidos. Así se obtienen las respuestas necesarias para hacer las modificaciones oportunas y rectificar antes de terminar el proyecto.
Para que se entienda un poco mejor ponemos el siguiente ejemplo: En una conversación cara a cara, si hay algún error en nuestra charla enseguida rectificamos, y la persona que tenemos enfrente puede entenderlo, más cuando observa los gestos o expresión. En el diseño no hay marcha atrás cuando el trabajo es publicado.
Una vez publicado el diseño se sigue analizando con mucho más cuidado. Si es diseño publicitario se puede medir su nivel de efectividad de varias formas: Por encuestas aleatorias, escogiendo un número de personas concreto según sea a quien va dirigido el anuncio; otra forma es hacer un seguimiento de las ventas, recogiendo datos de los lugares donde se está vendiendo el producto y viendo las ventas realizadas.
Cuando se trata de diseño web existen otro tipo de medidores. Se puede medir el número de visitas al sitio, de donde proceden estas visitas, por cuantas páginas del sitio ha navegado y el tiempo de permanencia.
Cuando se observan estos datos se puede ver qué páginas le han interesado más por el tiempo de permanencia en las mismas. ¿De qué depende que el usuario permanezca más o menos tiempo? Puede haber muchísimas razones. Las más comunes son: el diseño y el contenido.

Creatividad y sencillez en el diseño
Insistimos mucho en el diseño. Como reza el dicho popular: “Lo que no entra por el ojo…..” Y esa es la realidad, crear para que guste, o mejor para que atraiga al usuario, para que invite a navegar por el sitio web. Mucho más hay que cuidar esta imagen si tenemos en cuenta que Google ha implantado en los resultados de búsqueda la posibilidad de ver la página sin llegar a entrar con esta famosa lupa. Si ahí no gusta, ya no entran.
Cuando entran se encuentran los usuarios con el contenido. Aquí hay que medir mucho la calidad, pero no solo en las imágenes que se ponen, sino también en los textos.
Hay que escoger bien el tipo de fuente que se usa, no todas las fuentes son adecuadas para cualquier texto. El tamaño del texto es importante, una letra muy pequeña cansa mucho y enseguida dejan de leer, si el color es fuerte molesta mucho la vista. Es mejor usar tamaño intermedio y colores oscuros sobre claro o colores claros tipo grises o blanco sobre fondo oscuro.
El nivel de efectividad aumentará en relación con la calidad. Por supuesto no se puede llegar al 100 % de efectividad, pero sí que un nivel de efectividad aceptable puede ser entre un 40 % y un 60 %. Cuando se llega a niveles superiores al 60 % se puede considerar la efectividad como muy aceptable.
Las tendencias cambian constantemente, a velocidades extraordinarias. Los diseñadores trabajan adaptándose continuamente a todos los cambios, y a veces adelantándose.