El diseño ha sido desde tiempo prehistóricos una forma de comunicar algo a los demás a través de los signos. Y digo desde la prehistoria porque ya sabemos las pinturas que se han encontrado en cuevas como la de Altamira, por ejemplo.
Tanto en el diseño gráfico como en el diseño web nos encontramos la intención de comunicar. Cobra una gran relevancia internet y el comercio electrónico. Un negocio online puede ser ignorado fácilmente si a primera vista no gusta.
El marketing online no solo es publicidad, también es imagen corporativa, por eso se une este con el diseño web para conseguir los objetivos marcados.
En este gráfico nos encontramos con cuatro puntos importantes del diseño desde un punto de vista:
- COMUNICACIÓN: Es evidente que la primera intención es la de comunicar algo que se pretende dar a conocer. Puede ser un producto o un servicio.
- ENSEÑANZA: En muchas ocasiones se aprende más con imágenes o dibujos que con una larga y pesada explicación. Dicen: “una imagen vale más que mil palabras”, y esto es lo que se pretende.
- EDUCACIÓN: Hay diseños que pueden perjudicar y hay otros que pueden ayudar, que son la mayoría. Un diseñador puede ser consciente de su contribución al mundo y utilizar el poder de comunicar con sus diseños algo constructivo y positivo.
- RELACIÓN: Entre diseñador y empresa se crea un vínculo en el cual ponen de manifiesto su necesidad de comunicar. La empresa que contrata un servicio busca lo mejor para su producto o servicio. El diseñador, la calidad en su trabajo, aunque en ocasiones lo mejor no es lo más bonito.
A continuación nos encontramos con los resultados que se pueden obtener de un buen diseño, entendiendo que este pretende hacer un trabajo que lleve a la identificación de una empresa y sus productos o servicios por parte del receptor del mensaje y que además quede convencido de su calidad y/o prestigio.
La influencia que ejerce sobre el receptor dependerá del grado de entendimiento o comprensión del mensaje que se transmite a través de imágenes y texto.
La información que recibe no solo tiene que ser comprensible sino necesaria. De ahí que hay que conocer el público objetivo al que se dirige.
El progreso dependerá de la influencia que haya ejercido el mensaje sobre el individuo y la necesidad que tenga del producto o servicio. El objetivo es hacerse entender y provocar emociones agradables.
La mejora siempre es posible cuando el receptor es crítico o, simplemente, se muestra indiferente ante el mensaje. Esto hay que evitarlo en lo posible, ya que ocasiona gastos innecesarios y mala imagen.

